lunes, 17 de noviembre de 2008
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El cante ha sido y es la esencia del flamenco. Hacemos un repaso por la historia del cante que ha marcado también la historia de esta música, con las importantes aportaciones que cada ‘cantaor’ ha ido dando a lo largo de los años
El flamenco, tal y como lo conocemos hoy, tiene dos siglos de historia. Al margen de todas las interpretaciones sobre su origen y las fuentes de las que bebió, podemos afirmar que nació hacia 1770. Su historia ha ido siempre ligada a la evolución del cante, esencia pura de lo jondo.El cante flamenco se desarrolló a partir de unos cantes básicos, como los romances y las tonás. Los cantaores de aquella época cantaban por afición en las reuniones familiares. Al entrar en el siglo XIX comenzó la etapa de los cafés cantantes, que duró entre 80 y 90 años. Fue un paso fundamental para que no desapareciera el flamenco. Lo fue porque convirtió en artistas a los cantaores que sobrevivían con la mendicidad, hizo crecer la rivalidad entre éstos y que desarrollaran nuevos cantes, unió el cante y la guitarra y se añadió el baile como expresión artística flamenca.
Pero en los cafés cantantes no sólo había buena música. También había peleas, alterne y, al final, una trivialización del flamenco que propiciaron entrar en la época del antiflamenquismo, que coincide con el cambio de siglo. Los intelectuales del momento no respetaban el cante y lo veían como algo marginal.
El cante ha convertido al flamenco en uno de los espectáculos más estremecedores. Aunque cante flamenco es todo, el cante jondo es una categoría estética: cuando el cante adquiere su máxima expresividad, su máxima hondura, es cuando podemos decir que se llega a lo jondo.
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